sábado, enero 13, 2018

Solo a ti

Te presiento
en los recovecos castos del tiempo
donde la racha se enrosca
y al silencio provoca.

Te busco
en los abismos sin término
donde el eco de mi voz cae a la nada
sin replicar mis plegarias.

Te encuentro
en lo ceñido de una evocación lejana
cuando tu amor era amor
y nada más que míos
tu piel y corazón.

Te quiero
de esta arcana forma que tengo de amarte
-en la recóndita inmensidad de mi alma-
con una espléndida manera cósmica
que a veces duele y a veces sana.

Así fue y así es. Así es y así será.
Desde la estrella de la primera mirada
a la florescencia de mi última moción.

De un siempre vivido
a un siempre infinito.
Solo a ti.


P-Car

sábado, enero 06, 2018

Sin réquiem

Nada quedará:
ni palabras íntimas
ni conjeturas de versos
ni vanidades encantadoras.

Recuerdos iniciaron su vuelo
a ese hito más negro que el negro
en el más grisáceo de los desiertos.

Sus alas temblantes 
las ha de moler y esparcir
el más solitario de los céfiros.

Alguno más uno
buscará sin resultado
lozanías esperanzadoras
en lo que fue un gran imperio:
mi vigoroso jardín de sueños.

Solo una lápida encontrará
mientras respira un aire denso
que se siente, mezcla y confunde
con eso… que un silencio radical
instaura un mutismo sempiterno:
¡la más forzada y rendida tristeza!

La rústica y simbólica piedra
que menea sombras púrpuras
no necesita un tallado
ni la bendición de un réquiem.

Su identidad, aroma y aura es
que por sus ásperos contornos
cayó sangre de mi corazón:
escarlata, honorable,
nostálgica, afamada.

Descendió lenta e indeleble
cual impronta y huella
de una leyenda muerta.

Muerta de apatía
muerta de traición
muerta de vacilación
muerta de infortunio
muerta de amor muerto.

Bajo la estéril tierra
será festín del olvido.
Imágenes, reimpresiones, añoranzas
¡serán devoradas!

Después del banquete
y fundirse la última vela
nada de nada ha de quedar:
ni un mísero hueso que lamer
para ningún apetito que reponer.

Sí habrá…
para el digno y valiente
sin confesiones pendientes…
hacia la solemne sagrada infinidad
un sugestivo túnel que cruzar.

En un siglo…
más uno más.


P-Car

domingo, diciembre 31, 2017

Continente nuevo

Digo lo que se siento
lucho por lo que creo
agradezco lo que tengo.

Tres traineras
para navegar por la vida
encima -o debajo-
de raros peces humanos.
¡Depredadores mueran!

Flameando uniforme
la inmortal esperanza.
En mis mástiles pequeños
huérfana -no demasiado-
la tristeza
gaviota plañidera que amo.

¡Voy de frente mi Dios!
decidida y cuantiosa
sensible y poética
creyendo en él…
¡y en tu gracia!

Ojos que imagino divinos
mirada que supongo buena.
El hallazgo lo dejé a tus anchas.

Hallaré el continente nuevo
que hace una eternidad
honesto y selvático
espera por mí.

No tengo certezas
¿para qué las quiero?
Espiritualidad y magia
son mis leales brújulas
ancianas y sabias.

Luz es luna y alba
sueño es crepúsculo
horizonte es arco iris.
Mi destino, su amor.

Digo lo que se siento
lucho por lo que creo
agradezco lo que tengo.

En esta medianoche
vestida de dorada sirena
y una copa de olas dulces
en mi lozana diestra
burbujeante el alma
¡brindaré por ellas!


P-Car

Amigos y amigas: con esta poesía he querido cerrar el año 2017. A todos Ustedes, un cariñoso abrazo con mi alma llena de los mejores deseos de paz, éxito, inspiración, salud, abundancia, calor y amor durante el año 2018 y que perduren las bendiciones durante todo el resto de sus vidas. Paty.

viernes, diciembre 29, 2017

Misteriosamente

Luego de avanzar leguas
he llegado al preciso lugar
donde el río se une con el mar
y he sentido un grato escalofrío
con el cristalino rocío de sus aguas.

He contemplado al sol extasiado
frente a frente a la luna infinita
en un lapsus breve del ocaso
que pareció la infinitud misma.

Y descansé sobre tintes en calma
desde donde he visto abrazarse
las copas de los árboles
al unísono de oír terciopelada
una eufonía brotada de la nada.

En un acorde cualquiera del reloj
en que ni siquiera algo procuraba
vi sus ojos inquiriendo los míos.
Al mirarle fijamente
mi andar se paralizó y
mi corazón sufrió un giro.

Por única vez en mi existencia
deseé con toda el alma…
tener un techo, un hogar, un fuego
y llenar para dos
con ternura y lluvia
una bañera bajo la luna.

Suspiré, de imaginarlo tan solo.
Ay ¿por qué el amor me golpeó así?
¡de frente, en lo indefenso y lo loco!
Si… desde mi natalicio a mi muerte
¡se me estremeció el tiempo todo!

Desde aquel hechizo…
mi norte tiene un nombre,
un rostro, un aroma, un latido,
un cuerpo, una voz, un sentido.

Mi éxtasis hoy lagrimea
-lavando el veneno de la pena-
al presenciar el prodigio
en que se unen con ahínco
-y una fe que supera la retórica-
aquellos opuestos que se aman.

Pero si algo de su fugaz pasión aprendí
en esta vibrante aventura de vivir
es que -misteriosamente-
hay seres y amores ¡imposibles!
Ilógicos de amar
pasmosos de soñar
¡imposibles de olvidar!


P-Car


viernes, diciembre 22, 2017

Vive una eterna navidad

No, no mires atrás. Tampoco adelante.
Mira abismalmente el alba, el ocaso,
el mar, la luna o un cielo estrellado.

Quédate meditativo y tan solo siente
trayendo al centro de tu cuerpo
la inmensidad del universo.

Pon atención en el lugar donde posas tus pies
sin dejar de otorgar gran altura a tus sueños.
No esperes a vivir lo supremo en el futuro
procura que el hoy sea tu límite, siempre.

No aceptes la mentira ni la extorsión.
Nunca jamás traiciones tu creencia
no hay precio que valga tu esencia.

Pidiendo perdón, si es necesario,
limpia tu pensamiento de culpa.
La verdad es única y nos libera:
avanza sin equipaje a la tumba.

Si no eres oído, habla con Dios.
Él siempre te escuchará, ten fe.
Da un sentido alto y magnífico
al contenido, la voz y el temple.
Ve de frente, sin nube ni carga.

No te dejes intimidar por tu ego
el desconoce la tristeza de otros:
no ve más lejos que el espejo
siendo el más errático consejero.

Busca con agudeza, si hay un brillo especial
en los ojos de quién besas y tomas su mano.
Siente su probidad cuando se une a tu cuerpo
y verifica si ama tu piel, tanto como tu alma.

La existencia es bella, valiosa y única.
No la ubiques sobre pilares frágiles
no la enceguezcas con frivolidades.
No la oscurezcas, no la endurezcas,
no la desperdicies, no la asesines.
¡Quiérela! ¡Dignifícala! ¡Merécela!
Sánate al pasar la estrella de paz
y que sea esta noche ¡es navidad!

Al son de las campanas
un niño intentará nacer
en el pesebre de tu corazón.
Permítele venir a la tierra
a través de tu mundo interior.

Sé él, en silencio y soledad.
Sé él, en comunión y amor.
Sé él, en confesión y tristeza.
Sé él, en revisión y enmienda.
Sé él, cuando mires y te miren.
Sé él, en todo lo que emprendas.
Y que se quede ahí por siempre.

Cuando la badana de tu cuerpo
vuelva a ser parte de la labranza
¡él ha de elevar radiante tu alma!

Porque…
así lo ignores -o rechaces-
así le cierres en tu pecho
la tibieza de tu nido,
así no creas en nada…
Él, desde siempre y sin fin,
¡te perdona y te ama!


P-Car


viernes, diciembre 15, 2017

Epopeya del alma

Te busqué
en las notas y en el silencio,
en el mar y en las montañas,
en mis mañanas y los ocasos.

Te busqué
en el bullicio junto a las gentes
y también sigilosa te mencioné
en ciudades plomas y solitarias.

Te busqué recia y alegre,
te busqué sólida y diáfana.
También sin esperanza,
helada y con lágrimas.

Dios sagrado
sabe que busqué sin cesar
con el infinito en mi alma de regalo.

Y ahora que estás frente a mí
con esa mirada tan añorada…

Hoy… que por fortuna
has sido tú ¡si! tú tú tú
el que me ha procurado,
yo… -increíblemente yo-
me he dado cuenta que
¡no me has encontrado!

En esta epopeya del alma
a pesar de las bendiciones
aún no sucede el milagro
porque yo -sí mi amor, yo-
la que sin fin te ha buscado
entre océanos y desiertos
bajo azules y estrellas
¡te sigo buscando!



P-Car


viernes, diciembre 08, 2017

Condenable

¡Oh, injusto ángel diáfano!
¿Cómo pudo ser que te amo
de esta forma inconclusa que…
inconmensurable se deforma?

Acaparas todo lo que se me revela
extendiendo el recóndito cardinal.
Intervalo de mudeces que conspira
remendando una descosida melodía.

Conmutación de imperdonables
que sin contacto me recorres:
¡tildas mi corazón sin piedad!

Pero no en vano… te conozco
mortandad de mártires esperanzas:
siendo todo, haces nada, eres malo.

Grita al silencio que nos ata
con nuevas verdades en cascada
¿por qué has omitido el cálido apego?
¿Qué te hace bajar tan hondo y oscuro
a pernoctar con los idos y secos?

Condenable yo…
que aún más sombrío desciendo
si al saber de tu alevoso pecado
persistente peco con el intocable mío
extrañándote así… vida
de esta manera recóndita,
inescrutable y aturdida.

Si de mí tanto sabes
-nunca jamás en vano-
dime, antes de la luna
de tu alma mía a mi alma
¿qué sucedería con lo no sucedido
si mañana despertase en tus brazos?



P-Car


viernes, diciembre 01, 2017

Inminente

Te procuro,
sin dar un paso,
sin visar el tiempo,
sin perturbar mi iris,
sin corromper el sueño.

¡Pronto será de frente!
Vendrás o te asombraré.
Mi ilusión es apología
por poseer una heroica fe
que vestida de escogida oda
¡nunca jamás me abandona!

Y es que a solas supe
el significado holístico
de lo que es inminente.
Agité, lastimé, obvié, olvidé
pero a ti ¡nunca renunciaré!

Ansío ver tus brazos para mí.
Sentirte niño, mío, oír tus latidos,
contemplar tu rostro por horas,
expresar penas, vaciar lágrimas.
Y en el preludio de nuestra noche,
sobre los torsos, acurrucar el alma.

Ambos cometimos errores,
pero sin ellos, nada sabríamos.
Sin delinear la ausencia,
no anhelaríamos presencia.
Si no doliera la congoja,
no buscaríamos regocijo.
  
Tesoro tan mío…
¡te he extrañado!
como puede extrañar
el ocaso, la brisa dorada,
la luna llena, un espejo de agua
y tú mismo, mi imperecedera paz.
Como la muerte al beso ulterior
y el verso, al broche del poema.  

Simplemente y sin dar giros
volvamos a ser lo que fuimos:
dos seres de trazos errantes
que hallaron la palma querida
para seguir cómplices en la vida.

In situ… lo sabes -lo sé-
desde la primera vez que
nuestras miradas hablaron
y los labios formaron uno:
nos fraguamos en lo único
nos deshicimos en la llama.
Con tenencia y totalidad
nos acoplamos íntegros…
¡nos amamos con el alma!




P-Car


domingo, noviembre 19, 2017

Niégame

Si alguien pregunta por tu pasado
de lo nuestro nada cuentes.

Si intuye porque no entiende
que una brillantez inusual
brota en tus ojos y semblante…
evade, evade, evade.
Respira normal,
muestra naturalidad.

Si insiste, di que sí,
que hubieron algunas
pero ninguna importante.
Miente, miente, miente.
Contempla nada por la ventana.

Deja que por un rato imperecedero
mi memorial recorra tu oculta verdad
agitando tu sangre, templando tus terruños,
espigando tus edenes, elevando tu sensibilidad.

Permíteme despejar las pertinaces nubes
inundando de estrellas danzantes
el cielo sobre tu aura.
Sí, déjame recorrerte y ser por un lapsus
¡lo que aún es y me fue arrebatado!

Pero, ni molesto e impulsivo,  
nostálgico o romántico…
vayas a mencionar quien soy y fui
y el significado de lo nuestro en ti.
Calla, calla ¡calla!
Mucho menos nuestro final.
¡La consecuencia sería fatal!

Una brutal incomprensión
se adueñaría del credo, del aire,
de los ciclos y de la astral suerte.

De polo a polo, se apoderaría del planeta
-así como se apoderó de mi vida entera-
al enterarlos que me dejaste sola -deshecha-
aún amándome como me amabas:
con tus contradicciones y chifladuras,
con la complejidad de tu naturaleza,
con tu esencia errante inquietante,
con tu cuerpo y corazón vivaz,
con tu selecta entelequia.

Como se ama ¡un sueño con el alma!
y el alma ¡con la infinita existencia!

Por ello, por tu eterno secreto
y por tanto ¡tanto que queda!
sin respuestas, sin propósito:
niégame, niégame ¡niégame!

No soy alguien: soy nada.
Soy lo etéreo y el silencio,
no tengo rostro ni nombre,
no soy tu débito emocional.

No soy la pasión que si existe,
que cavilas, suspiras y celas
¡en lo más íntimo de tu ser!


P-Car


viernes, noviembre 10, 2017

Hiedra negra

Si mis poemas fuesen acciones
tal vez usted estaría aquí conmigo
y mi musa escribiría sumando
besos en sus labios,
magnolias en el firmamento
y un sinfín de triunfos dorados
en su interior, piel y sueños.

Pero soy prosa y versos, nada más:
palabras que no llegan ni regresan.

Y sin usted, como puede suceder
que derrame tanto rocío blanco
con el útero así de vacío.
Nada… ¡no tiene nada!
ni el milagro ni la magia soñada.

¡Tristeza es la hiedra negra
que lo enmaraña y oscurece!
Debe ser -seguro que eso es-
¡que el nido se me fue al alma!

Allí mi sentir -y el sentir que quiero-
suspiro a suspiro se abulta
noche a noche amanece
línea a línea florece
dolor a dolor muere naciendo.
Late, nada y patalea.

Ay, pequeñez mía
¡cuánto y cómo te amo!
así nunca llegues al mundo
para alimentarte y mecerte
y conocer tu color -que conozco-
y devolver el mío -que robaste-

¡Ni a entregar, ni a sufrir!
ni a estampar una sola
insigne melancolía.

Pero tampoco estará aquí
-estando siempre en mí-
a drenar conmigo su pena
y brindar la caída del día
con el despliegue de los astros
más lluvia y esencia en las copas.

No, ni bajo la luna
llegará mi rocío a su boca…
noble cascada, que hoy cae inmensa
añorando ser océano en sus mares.

Ni menos, mucho menos…
usted… ¡silencio mío! ¡muerte mía!
amor que confundo con el amor mismo:
¡usted jamás hará lo que hace un poeta!

Anidar una espiritual cría infinita
concebida en burda soledad desnuda
en el nicho más enterrado por los hombres
y más colmado de luz por los ángeles…
¡en su ecléctica alma eterna!


P-Car


sábado, noviembre 04, 2017

Ser o no ser

Fui sisella, fui pez, fui ristra, fui tal vez:
intervalo, brizna y revés.
Con, sin, inicio y fin, mal o bien…
supe… aprendí… ¡atesoré!

De todo lo que intenté lucir  
y que por instantes conseguí
desde mi eje… al fin del arcoíris
hoy soy lo que en esencia era:
amor y poesía, en alma de mujer.
A solas, es lo que me hace sonreír.

Seguiré siendo infinito y pequeñez.
A veces luna, otras, sirena, también espera,
unción, vértigo y a ratos lágrima.
Otros, vacilación y nada.

Días que no ennegrecen,
noches que jamás aclaran.
Capítulos que se mueren,
instantes que son siglos,
olvidos que he olvidado.
Ojos que sin querer se cerraron
con miradas que nunca partirán.

Tiempos, pares y hechos
fluviales y desérticos…
que crean o no su huella.
¡Es el carrusel de la vida!

Ser o no ser, al espejo le confiesas.
Encontrarse con uno y con el todo
sin dejar de soñar,
de abogar esperanza,
y solventar con fe celeste
una saga azul de milagros.

Cada quien pasa zonzo o contempla todo.
Cada ser sabe lo que su corazón guarda.
Cada cual decide si soporta una farsa
o ignora envidias, bambollas, modas.
Cada quien hace vital o encapsula
lo más bello y sincero de su alma.

Las vidas optan por este u otro paso
mientras arriba se escribe silente
la leyenda secreta de su lápida.

¿Quién soy para hacer muecas?
Si tan solo soy otra humana más
avanzando entre prados y arenas
queriendo al ocaso abrir dos alas
no sin antes dejar mi impronta.

Algo muy mío diré:
si viviese la magia de volver
a algún lugar muy especial
sería a un pecho enamorado
de mi sombra y mi luminosidad,

De mi risa, de mi cabello,
de mis torpezas y aciertos,
de lo que siento y presiento
de lo que me convoca e intento,
de lo que cultivo y entrego.
De mi forma de amar y
mi voz al decir te amo. 

Y es que el amor no reconoce tiempos.
¡Remese y conmueve mis versos!
Ellos entonan lo aprendido
y delatan a ese ser diminuto
que todos fuimos al nacer
cuyas necesidades eran
vencer lo adverso, sentirse a salvo,
acariciado, cuidado y amado.

Profundizando sin gran ahínco
he concluido que todos moriremos
siendo unos indefensos recién nacidos.

La vida es ésta, la existencia total, eterna
pero la ocasión de doblegar lo que no nos conforma
no es en el refulgente futuro que nunca se alcanza.

Hoy -no mañana-
¿callar o expresar?
¿no desear o soñar?
¿echarse o intentar?
¿quejarse o regocijarse?
¿no conseguir o lograr?

Entre respiros vanos y suspiros reales
que entibian el umbral de mi alma
agradecida de aún estar viva
alzo mi voz para decir que
no ayer ni después…
¡yo elijo ser!


P-Car